Anónimo 11

Mi caso ocurrió hace tres años, pero me ha dejado serias secuelas a pesar de que, desde el mismo momento en que supe que era una estafa, lo puse en conocimiento de la policía, de un abogado (un CERDO, me engañó y he sido jubilado de mi trabajo por una enfermedad que no padezco, tras un expediente injusto y un cese no menos injusto y arbitrario trufado de sectarismo y falsedades) y del Banco de Santander, que se ha burlado de mí durante más de dos años, mintiéndome en vivo y por teléfono a propósito del cobro del fraude.
Mi caso es que, después de la maldita pandemia-plandemia- mi matrimonio ya estaba en crisis, y de repente, por Instagram, me aparece un perfil de una mujer, rumana, de mediana edad, de buen ver, pero REAL. Ya habían intentado estafarme dos veces fingiéndose una militar yanqui y una falsa refugiada siria. Pero ahí sí me pareció tan real que me lo creí. En mi caso, fueron 3.800 euros, que eran los supuestos «costes para recuperar una herencia del difunto marido». Intercambiamos fotos, pero las que me mandaba la supuesta «viuda», eran mucho más subidas de tono que las mías. El contacto siguió durante unos días, dado que después de pedirme ese dinero, me pidió 25.000 más, y entonces, me fui a la Comisaría de Policía. Ya entonces, mi (aún) esposa me echó del piso, a las 9 de la noche de un 30 se septiembre. Ni qué decir de la escandalera que me lio y me tuvo cinco días sin ver a mis mellizas.
Por supuesto, en esos días cesó el contacto con la supuesta «Ángela Micu» (sí, se hacía pasar por esa mujer, incluso con su nombre y apellidos). Había cogido algunas fotografías de ella, y le habían creado por lo menos media docena de perfiles falsos.
El 5 de octubre de hace 3 años, pienso , mientras estoy en una interminable reunión en el trabajo, que «uno de los perfiles debe ser real». Y contacto con la verdadera Angela Micu: lo que me cuenta, una vez que se convence que no soy el estafador, es ESPANTOSO. Que a ella también le han estafado 150.000 euros, que ha tenido que malvender una casa, y contrasto con las mentiras que me ha contado el estafador durante mes y medio: NO SE CORRESPONDE EN NADA CON LO QUE ME HABÍA IDO MINTIENDO EL ESTAFADOR. He llegado a tomar cariño a esta criatura, a pesar que tengo terminantemente prohibido el contacto con ella por parte de mi (aún) esposa. La verdadera Angela Micu NO ME HA PEDIDO NI UN CÉNTIMO en tres años. El día en que la Policía, a fuerza de preguntar (en mi entorno decían que era tonto por el hecho de llamar cada cierto tiempo a la Policía para preguntar por mi caso) , en mayo de 2021, me contesta que la IP de los ordenadores desde los que he sido estafado, es de Ghana y no de Rumanía, me puse loco de contento. Este verano, por WhatsApp, ella me reconoció sentir vergüenza por lo que le ha pasado y por el daño que nos han hecho a los dos.
No sólo porque ese dinero era una parte de mis ahorros, sino porque me hace falta, no he parado de reclamar la devolución del dinero estafado. En esto, el Banco de Santander, que conoce mi caso y cuyos empleados de la Oficina de CostaSol, en Córdoba, en especial una tal Inmaculada y el director, me han estado engañando durante más de dos años. También por teléfono, porque el e-mail no para de recoger los mensajes que les mando, aún a la propaganda que me envían a mi cuenta.
No dispongo de dinero para meterme en un abogado. La sensación de fracaso e impotencia es escandalosamente insoportable y no espero tampoco demasiado de Vds.. Ni qué decir cuando he sido víctima de mobbing en mi trabajo como profesor de Secundaria y Bachillerato y de una cadena de prevaricaciones absolutamente impunes por parte de la inspección educativa y la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, pero con PSOE y con PP, porque no ha cambiado nada. Quizá reciban otro e-mail con más detalles.

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